Herejes de Leonardo Padura

20 12 2016

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Herejes

Leonardo Padura

Tusquets

En 1939, el barco S.S. Saint Louis, con novecientos judíos que lograron huir de Alemania, estuvo fondeado varios días frente al puerto de La Habana a la espera del permiso para los refugiados. El niño Daniel Kaminsky y su tío esperaron en el muelle a que desembarcaran sus familiares, confiados en que usaran ante los funcionarios el tesoro que portaban a escondidas: un pequeño lienzo de Rembrandt que perteneció a los Kaminsky desde el siglo XVII. Pero el plan fracasó y el barco regresó a Alemania, llevándose con él toda esperanza de reencuentro. Muchos años después, en 2007, la noticia de que ese lienzo se subasta en Londres, provoca que el hijo de Daniel, Elías, decida viajar a La Habana desde Estados Unidos para aclarar qué sucedió realmente con el cuadro y su familia. Sólo alguien como el Conde puede ayudarle en la misión. Y en los encuentros y las conversaciones sabremos que Daniel decidió cambiar radicalmente de vida y que le atormentaba un crimen. También que ese cuadro, una imagen de Cristo, tuvo como modelo a otro judío, que en la Ámsterdam del siglo XVII rompió todas las convenciones de clase y de religión para trabajar en el taller de Rembrandt y aprender a pintar con el maestro.

 

Un poco nos ha costado terminar con la lectura de este libros o libros, porque nos ha parecido que no era un solo libro, eran tres historias diferentes o tres libros dentro de uno.

Hay tres planos narrativos: 1939 en La Habana, Siglo XVII en Amsterdan y 2008 en La Habana. En realidad la parte del siglo XVII es una novela dentro de otra novela.

Hemos coincidido que es una novela muy actual con un drama humanitario repleto de paralelos en suelo europeo.

Es también una advertencia contra los fanatismos y un ruego en favor de la tolerancia.

También refleja el desencanto cubano viendo como en la tierra de la libertad prometida se limita la libertad.

El libro es un alegato a la libertad, tanto de pensamiento como de actuación.

“La libertad de elección debía ser el primer derecho del hombre pues le había sido otorgado por el Creador desde el origen del mundo, para su salvación o perdición, mas siempre para su uso”  

En las tres partes el tema es la libertad, la capacidad de elección dentro del medio que te constriñe.

A veces demasiado prolija en detalles, sobre todo la parte del aprendiz de pintor.

Es un libro sobre el dolor, la pérdida de los seres queridos, de la pérdida de la esperanza, de la ilusiones, sobre el dolor del desarraigo, sobre la frustación…..

Nos ha resultado extraño el mundo de los emos y su filosofía de vida, está bien claro que los jóvenes se crean un mundo paralelo para sentirse libres.

También nos habla del miedo a los diferentes, el miedo a los judíos es ancestral, familiar, histórico sin distinción de lugares en el mundo.

Hemos disfrutado de su lectura, pero ha requerido un esfuerzo debido a la densidad y lo interesante de la lectura, sobre todo la parte del aprendiz de pintor y su maestro Rembrant.

Gran lectura y muy recomendable.