“Un viejo que leía novelas de amor” de Luis Sepúlveda

26 01 2014

Viejo                                                                                                  Título. “Un viejo que leía novelas de amor”

Autor: Luis Sepúlveda

Editorial: Tusquets

Nunca nos acordamos quién propuso cada libro, pero creo que en este caso ha debido proponerse por ser corto, para poder intercalarlo entre dos más potentes.

Todos nos hemos llevado una sorpresa al leerlo, al principio tal y como empieza yo misma pensé que si todo el libro era así no iba a poder acabarlo, pues el comienzo es rudo y sin embargo más tarde va destilando sensibilidad ante la vida.

Un miembro del grupo nos djo que era una “novela de selva”, no sabíamos que existiese ese género.

La novela de la selva, o de la tierra, como la denominó Arturo Torres Rioseco, ha sido cultivada por los escritores hispanoamericanos desde Bolivia hasta el Brasil. La novela prototipo es precisamente La Vorágine del colombiano Eustasio Rivera.
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos/tiposnovelas/tiposnovelas.shtml#ixzz2rWlQ7Tzm

Aunque ésta es una novela de selva pero ligera, no tan tremenda como “La vorágine”.

En el capítulo cuarto contrapone la selva , con la ciudad “obra maestra del hombre civilizado, que es en realidad un desierto.

En realidad su novela es un canto a la ecología, es una novela aferrada a su geografía, tiene mucho de su autor. Luis Sepúlveda, exiliado durante muchos años de su Chile natal, ha militado en Greenpeace durante varios años, siendo coordinador en varias secciones.

Para Antonio José Bolivar Proaño la selva es la libertad, pero es vulnerable, los que vienen se fuera no la conocen, no saben vivir en ella. A él se lo enseñaron los Shuar, le enseñaron la ética de ls selva, ética que el no siguió en un momento y lo expulsaron, pero ¿quién no falla alguna vez? ?quién es perfecto?.

La novela tiene un trasfondo político , odia a alos gobiernos, se siente ciudadano del mundo, de hecho describe al alcalde como una babosa, el poder está representado por un gordo sudoroso que la mayoría de las veces no sabe nada del lugar en el que está.

El título es una anécdota, un pretexto.

Siendo casi analfabeto descubre sus gustos literarios en la escuela de El Dorado, examina los libros y se pregunta ante los textos de geometrís si ¿verdaderamente merece la pena saber leer?, aunque guarda una frase que de vez en cuando repite para asombro de los habitantes de El Idilio: “La hipotenusa es el lado opuesto al ángulo rectángulo en un triángulo rectángulo”.

En cuanto a la lectura de estas novelas le servía para imaginar aquello que venía descrito, ¿qué sería una góndola?, ¿cómo será besar ardorosamente? En su vida de casado recordó haber besado pocas veces a Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento, a lo mejor en alguna de las pocas ocasiones lo hizao ardorosamente.

Nos impacta la dignidad del personaje a pesar de su vida en la selva, los americanos que entran en su choza y sin permiso deciden llevarse pagando un retrato, Antonio José Bolivar Proaño les hace ver que su intimidad y recuerdos no se compran y les echa de la choza.

En fin una lectura corta recomendable.


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