Nuevo curso 2012-13

15 10 2012

A lo largo del verano además de otras lecturas hemos quedado en leer “El abanico de seda” de Lisa See.
La lectura de este libro recomendado por Araceli, miembro del club, ha llegado tarde, ya no estaba con nosotros para poder comentarlo. Nos referimos a nuestra profe de griego, que en el mes de julio nos ha dejado físicamente pero como véis, no nos dejará nunca en pensamiento pues muchas de nuestras lecturas fueron por su interés y recomendación.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para recomendaros una lectura que a ella le gustaba y a la que se refirió Agustín en su homenaje:
Regreso a Ítaca de Konstandinos Kavafis, poeta nacido en Alejandría a finales del siglo XIX.

REGRESO A ITACA

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

  • Todos emprendemos nuestro viaje a Ítaca al nacer, en su caso el viaje desgraciadamente no fue largo pero sí pleno, pleno de vivencias, experiencias, entusiasmo y de vida. Ella se entregaba con pasión a cada una de las actividades que realizaba. Nosotros formamos parte de su viaje, este club de lectura forma parte de su Ítaca. Su extensa cultura aportaba a este club una parte imprescindible, no sólo en la elección de las lecturas,  sino en su interpretación y comentarios, siempre interesantes y agudos.
  • Araceli se encontró con Lestrigones y cíclopes e incluso con la cólera de Posidón, estos monstruos en forma de enfermedad fueron alejados de ella durante más de cuatro años, con su fuerza de pensamiento, con su fortaleza de espíritu con su manera de enfrentar la vida. Siempre nos expresó que ella quería seguir su vida con normalidad, dejando a un lado la enfermedad. Los lestrigones y cíclopes la encontraron pero nunca la vencieron, nunca se desanimó, no se desmoronó, no se rindió, luchó con todas sus fuerzas con alegría,  con vehemencia y nos hizo fuertes a los demás, aunque nosotros  pensábamos que todo iba mal, cuando estábamos con ella nos levantaba el ánimo, nos engañábamos interiormente pensando que esto pasaría. Recordar la última reunión en la que aportó ideas importantes al libro que habíamos leído.
  • Su viaje no fue tan largo como hubiéramos deseado, pero fue intenso, provechoso, quizás mucho más que algunos que viven más años. Viajó no solo a Roma, Grecia y Egipto, ciudades milenarias cuya cultura nos daba a conocer, como dice el poema viajó para aprender de quienes saben, bebiendo de esas culturas que nos mostraba en todas las actividades y conversaciones, compró bellas mercancías y recuerdos exóticos, llenando su casa de adornos con significado. Su afán aventurero nos lo demostró con los  viajes de los últimos veranos: a Perú, a Irán, a la ruta de la seda. Vio con sus ojos todo lo que había leído en libros y comprobó in situ las distintas filosofías de vida del mundo. Nos deja una biblioteca llena de guías de viajes, viajes a lugares que no entran en los circuitos turísticos. Durante algunos años fue mochilera.
  • Ella ha llegado a su Ítaca antes de tiempo, por lo menos antes de lo que todos hubiéramos deseado pero no ha llegado pobre, ha llegado rica, rica en experiencias, rica en sabiduría, rica en amigos (amigos de verdad), rica  en alumnos que la recuerdan con cariño y gratitud, allá por donde pasaba hacía amigos: en el trabajo, en los viajes, en las clases, en el gimnasio, en todas las facetas de su vida.
  • Ha llegado a Ítaca acompañada, apoyada, protegida, asistida, ha llegado a Ítaca querida, apreciada, adorada, estimada, ha llegado a Ítaca con ánimo, con anhelos, con esperanzas, con confianza, con fe, con proyectos para el curso que viene. Quizás a alguno de nosotros nos faltó decirle lo que la queríamos, lo que la apreciábamos, lo que habíamos aprendido con ella y de ella.
  • Ella ya encontró su Ítaca, a los demás nos queda buscar la nuestra, nos queda recordarla  a través de todo lo que hemos vivido a su lado, cada uno seguro que tiene cosas bien distintas pero todas intensas, imborrables, agradables. Todos somos conscientes de que Araceli era una persona única, especial, con luz  y  que hemos tenido la suerte de haber  vivido a su lado. Damos gracias a Dios por haberla puesto en nuestro camino, por haberla conocido, por haberla disfrutado aunque fuera por poco tiempo.
  • Cada vez que oigamos el mito de Aracne, de Ío, de Medusa, de Eco o  una frase de las que ella repetía, un cuadro mitológico de los que nos enseñó a interpretar, un lugar que ella nos descubrió, una lectura que ella nos recomendó, o oigamos La Bibliotecaria de Basora o El Secuestro de la bibliotecaria a los que ella puso su voz, estaremos recordándola.
  • Nadie muere si no se le olvida y a ella no la olvidaremos.

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2 responses

16 10 2012
Agustín

Maravilloso: es un resumen de toda una vida en un poema. Gracias.

4 11 2012
Belén

Compañera de viaje a Itaca, cuantos cuentos compartidos me enseñastes en mis clases. Me llegó en este rincon de biblioteca tu “Corazón de Ulises”, un viaje griego de Javier Reverte. Como decíamos, nos jubilaremos juntas…
Belén, desde IES Muriedas

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